viernes, 16 de noviembre de 2012

Una experiencia muy mojada



Dos días a la semana tenía entrenamiento de boxeo, entonces, tuve que ir al gimnasio para entrenar. Como siempre me puse en la cinta a correr durante unos 20 minutos. 
Cuando bajé me percaté de que mi entrenador todavía no había aparecido para estar todo el rato dándome la lata de que tendría que esforzarme más, así que pregunté. 
Me sorprendió la noticia, me dijeron  que mi entrenador se había cogido la baja por haber tenido un accidente, pero que no me preocupase, que se encontraba bien y ya estaba en su casa. Eso me tranquilizó, aunque era un pesado con el tiempo le había cogido cariño.

Una semana más tarde fui al gimnasio. La semana anterior no pude ir por mi trabajo y además si no estaba mi entrenador no me parecía indispensable presentarme.
Al entrar fui directa a correr pero alguien me frenó cogiéndome del brazo.
Me giré para ver quién era y me quedé alucinada: era un chico más o menos de mi edad, alto, ojos azules, rubio, y con un cuerpazo que quitaba la respiración.
No me dio tiempo a decir palabra cuando él se presentó:

- Hola, me llamo Niall, seré el entrenador hasta que mi compañero se recupere. –dijo el mientras me sonreía.

+ Hola, encantada me llamo Bea. – fue lo único que pude decirle.

-He visto que en toda esta semana has faltado- me miró con seriedad.

- Vamos a darle caña esta semanita. 

Ese día casi no pude parar, me tuvo de un lado para el otro haciendo todo tipo de ejercicios. Me arrepentí de no haber ido la semana anterior.
Cuando por fin acabó, en ese momento, yo estaba tan cansada que solo me apetecía darme una buena ducha e irme para casa.
Así que, en ese instante lo único que salió por mi boca fue un simple adiós que él me respondió con otro.



Mientras estaba en el trabajo no podía parar de pensar en lo guapo que era mi nuevo entrenador y en como podría empezar a tontear con él. De hoy no pasaba, le iba a tirar los tejos a saco.

Llegué al gimnasio con una sonrisa de oreja a oreja. Para la ocasión,  me vestí con un top que me hacia mejores tetas, de color azul  y unos leggins negros muy ajustaditos.
Como si nada, me puse en la cinta e hice como que no le había visto, me quité la chaqueta y empecé a correr. La verdad es que con ese modelito atraje más de una mirada, pero no la que quería, que era la suya. Por fin, al cabo de un rato se acerco a mí; empezamos a entrenar y a charlar:

+Me preguntaba cuanto tiempo te quedarás – en ese momento estaba haciendo flexiones y solo podía verle la cara unos segundos.

- Pues la verdad es que no lo sé, depende de lo que tarde en recuperarse mi compañero.

No parecía muy dispuesto a tener una conversación en esos momentos así que lo entendí y callé.
Pero no iba a desistir.

Mientras  intentaba hacer todo lo posible para que se fijara en mi, noté que él me hacía menos caso.
Lo intenté todo pero no funcionó, fui a ducharme y salí del gimnasio, ya que, era la hora de cerrar.
Cuando a lo lejos vi un chico apoyado en mi coche que no paraba de mirarme. Para mi sorpresa era Niall. Me quede mirándolo, por ello me acerqué y le pregunté:

+¿ Qué estas mirando?- dije con una sonrisa.

-Pues a que voy a estar mirando a ti si no a quien va a ser.

+ Pero antes en el entrenamiento ni siquiera me has mirado ni una sola vez.

- Bueno eso es lo que tú piensas. Porque la verdad es que había momentos en los que me volvías loco. – mientras me miraba de arriba abajo con sensualidad.


En ese momento me quedé alucinada, vio todo lo que yo había hecho para llamar su atención.

+ ¿Y cómo es qué antes en el gimnasio no te has acercado o me has dicho algo?-  con un tono un poco molesto.

-Me gustó como intentabas llamar mi atención. Además, me hice el interesante- dijo acercándose a mí.

Lentamente se acercó hasta estar encima de mí. Pasó sus fuertes manos por mis caderas y me atrajo hasta él. A pocos centímetros de su cara notaba como su respiración se aceleraba y como sus manos  acariciaban mi pelo. Cuando nuestros labios casi estaban pegados yo le detuve poniendo mi dedo en sus labios y le contesté:

+ Es que a mi también me gusta hacerme la interesante- le dije mientras el se quedaba con la boca abierta.

Rápidamente, me metí en el coche y desaparecí.

Al día siguiente, en el gimnasio, Niall no podía quitarme el ojo de encima pero ahora era yo la que le evitaba. Bueno, hasta que me tocó entrenar con él. Una de las veces mientras hacía asentadillas puso sus manos en mis muslos y  en un susurro me dijo:

-         Ójala pudiera estar ahora mismo a solas contigo. No imaginas lo que podrías hacer.

En ese momento me quede alucinada, no esperaba eso, ni mucho menos. Pero todo quedó en eso, ya casi era hora de cerrar y como de costumbre fui directa a la ducha. Estaba sola. Casi siempre me quedaba la última. Pero algo me asustó. Oí la puerta del vestuario abrirse, pero no le di importancia, pensé que sería alguna chica.

Seguí a lo mío como si nada pero alguien abrió la puerta de mi ducha y no pude evitar gritar. Alguien me tapó la boca. Me di cuenta de que era Niall y me explicó:

-No podía aguantar ni un segundo más sin tocarte o sin rozar tus labios y tu piel. – a la vez que quitaba la mano de mi boca.



+ Pero…

-Shhh. No digas nada. Solo déjate llevar…

No pude hacer nada más porque sus labios besaron los míos con dulzura pero a la vez con fuerza y fue cuando le atraje a mí, hasta que me pegué contra la pared. Él había entrado con ropa pero nos molestaba. Con cuidado se la quité mientras él besaba todo mi cuerpo mojado. Puso sus fuertes manos en mi trasero y me levantó mientras yo me sujetaba a el enlazando mis piernas a su cuerpo. Los dos desnudos y mojados estuvimos un buen rato morreándonos y tocando cada rincón de nuestro cuerpo. Él no podía evitar soltar algún que otro gemido y eso a mi me excitaba aun más. No aguantamos  y me penetró a la vez que hacía unos movimientos de cadera que me volvieron loca y me hacían rozar el cielo. Mojados salimos de la ducha abrazados mientras nos besábamos. Nos vestimos y salimos juntos de la mano. Espero que esto no acabe aquí.

La ocasión perfecta


Hacía ya dos años que trabajaba como azafata en una aerolínea. Allí, también trabajaba un chico que me tenía loca desde el primer día. Se llamaba Harry, era el mejor piloto de toda la empresa y el más guapo, como era de esperar no era la única que se había fijado en ese bombón. 
Él casi nunca hablaba conmigo, solo cuando era necesario. Además yo no era tan lanzada y despampanante como algunas de mis compañeras, así que no tenía muchos motivos para fijarse en una chica como yo. Pero un día pasó algo inesperado. Uno de los vuelos salió mal y  tuvieron que retrasarlo.

 Yo estaba en la sala de espera como casi todos los días cuando tenía un ratito libre y vi a lo lejos, que estaba sentado en una de las sillas más alejadas de toda la sala cabizbajo y con la cara desencajada. Me acerqué y me di cuenta de que sus ojos estaban llorosos y rojos, con un poco de timidez le pregunté que le ocurría y al ver que al cabo de unos segundos  no me contestaba comprendí que debería de dejarlo a solas.
 Cuando me iba a dar la vuelta una mano agarró la mía haciéndome entender que no quería que me fuera. Me volví a sentar durante unos segundos. Hubo un silencio hasta que empezó a contarme todo lo que le había sucedido. Su novia le había dejado dos días antes de casarse por uno de sus mejores amigos y lo único que le había dejado era una carta donde le explicaba sus motivos de por qué lo hacía. Inesperadamente, él se derrumbo y le intentaba dar ánimos.  Le conté todas las malas experiencias que había tenido en el amor y de como me habían utilizado, así que terminamos los dos llorando y consolándonos el unos al otro. No nos dimos cuenta pero ya casi era la hora de cambiar de turno y de irnos a casa, por lo que me despedí y me dio las gracias por haber intentado consolarle. Poco después, ya casi estaba dentro de mi coche para ir a casa al tiempo que alguien dio en la ventanilla y al girarme vi que era Harry y me preguntó:


-Oye Bea,  quería darte las gracias por lo de antes y como no se me ocurría que hacer; he pensado en invitarte a tomar algo, si te parece bien, claro –dijo Harry con su sonrisa sexy.

+ Me parece estupendo.  (Pensé que nunca me lo iba a pedir)

-  Te llevo en mi coche a un restaurante que conozco en el que ponen unas tapas estupendas.
 
+Pero, ¿Y como voy yo mañana a trabajar? si me voy contigo y si dejo el coche aquí no tengo con que venir.

- Pues eso no es problema porque mañana voy a recogerte a tu casa y te llevo a trabajar

+ Ya pero no has pensado en que me gustaría arreglarme un poco; por lo menos quitarme el uniforme de azafata.

- De acuerdo, dame tu dirección y dentro de una hora pasó a buscarte.

+Eso me gusta más. Hasta dentro de una hora.

En cuanto entré en el coche y vi que él ya no podía oirme no puede evitar soltar un grito de alegría.
Muy contenta, llegué a casa corriendo, me di una ducha, saqué un vestido que tenía reservado para ocasiones  como esta y me arregle para la ocasión.
La verdad es que no tuve que esperar casi nada; a los 10 minutos de terminar sonó el timbre y como una niña, bajé las escaleras de mi portal hasta la puerta. Cuando abrí, vi que también el se había puesto guapo para la ocasión.

Llevaba unos vaqueros azul marino ajustados, una camisa blanca y por supuesto una  americana que le sentaba genial. No se porque motivo esa noche le veía aún más guapo que de costumbre.
Pero lo que mas me impresionó de todo fue la cara que se le quedó al verme. No sabría como describirla era una mezcla entre sorpresa y sensualidad, casi me caí al verle. Como un autentico caballero me ofreció amablemente que subiera a su coche mientras abría la puerta.

La cena estuvo maravillosa y Harry se mostró muy cariñoso conmigo. Como no, me acompañó a mi casa. Cuando bajamos de su coche el me siguió hasta la puerta y nos despedimos:

+Me lo he pasado genial esta noche, espero que lo repitamos. – dije yo mientras jugaba con mi pelo.

-Por supuesto que si, cuando tu quieras nena.

+ ¿Desde cuando soy tu nena? e.e

- Pues desde esta noche.- me guiñó el ojo.

+ Bueno… pues va siendo hora de que me vaya…

La verdad es que no quería irme, y deseaba que no me dejara marchar. De improvisto, Harry me agarró por la cintura aproximándome hacía él, pero le detuve.

+ Harry esto no está bien; tú acabas de salir de una relación y no creo que estés preparado.-le advertí.

- ¿Por qué dices eso?  Estoy preparado para estar a tu lado y lo sabes!

Al oír esas palabras no pude evitar ponerme roja. Entonces, salí corriendo hasta mi puerta. Noté que detrás de mi sonaban pasos y supe que se trataba de él. No conseguí abrirla, ya que, puso su mano impidiéndome el paso. En ese instante, me di la vuelta y sus ojos verdes me observaban con deseo. No me dio tiempo a reaccionar y me plantó un beso que no pude evitar corresponderle.
Subimos las escaleras besándonos hasta llegar a mi piso, de los nervios no atinaba a meter la llave en la ranura.
Por fin logramos entrar, mientras íbamos por el pasillo nos quitábamos la ropa hasta llegar a mi habitación.
Nos lanzamos a la cama, el estaba tumbado encima de mi semidesnudo y notaba como cada vez se excitaba más. Después, los dos nos fuimos acelerando hasta acabar completamente desnudos, en ese momento, salió toda la excitación que habíamos almacenado. Además, el roce su piel me sacaba de mi, me hacia tener ganas de más y más. Intenté no volverme loca pero era genial estar junto a él. Como no, me hizo llegar al orgasmo. Todo fue tan mágico e increíble que no creo que se quedara en un simple polvo.

jueves, 30 de agosto de 2012

El jardín de las delicias!

     Mis vecinos tenían bastante pasta y como no, se podía permitir cualquier cosa, pero lo que más me gustaba era el jardinero que venía a cuidar de su jardín una vez por semana.
     sin pensarlo dos veces, me hice amiga de mi vecina, bueno, más bien, de su hija para poder ver todos los días a ese chico que no veas que polvazo tenía.
     Mi jardinero era perfecto; era más o menos de mi altura, castaño, de ojos azules, y lo mejor es que trabajaba sin camiseta dejando al descubierto su tableta de chocolate que me hacía perder el sentido. 
     Por desgracia, mis vecinos se iban de vacaciones todo el verano a su apartamento de la playa. Pensé que sería el fin del mundo. ¿No volvería a ver en tres meses a mi querido jardinero?
     Gracias a Dios! Antes de irse me dijeron que si por favor podía hacerme cargo de su casa y abrir al jardinero cuando viniese. Sin dudarlo, les dije que estuvieran tranquilos, que me encargaría de todo. 
     A la semana siguiente, ,mientras yo estaba en casa de mis vecinos para echarla un vistazo, alguien llamó a la puerta. Bajé las escaleras, cogí el telefonillo y vi por la pantallita que era él. Inmediatamente le abría.
     Cuando me vio se extrañó un poco, pero pronto le expliqué lo que sucedía. Él, muy amable, me dijo que se llamaba Louis y yo también me presenté.
     Rápidamente, se fue a trabajar. No pude evitar salir a la terraza y fingir que no le miraba mientras tomaba el sol.
     No sé como ocurrió, me quedé dormida en la tumbona. 
     Al rato, noté como alguien me intentaba despertar. Al abrir los ojos, le tenía a mi lado, sudoroso y sin camiseta y no pude contenerme. 
     Deslicé mi mano por su perfecto torso hasta llegar a su cara. Su mirada me pedía que no parase. Lentamente, él se fue acercando. Pasó su brazo por mi pierna y el otro por mi espalda, me levantó y se dirigió dentro de la casa. 
     Escaleras arriba, abrió la puerta de la habitación de matrimonio y allí me dejó encima de la cama. Se puso encima mía y estuvimos un buen rato besándonos. me di cuenta que el pantalón empezaba a quedársele estrecho. Con mucha dulzura, me quitó la ropa mientras yo le quitaba la suya. Estaba más excitada de lo que nuca lo habría estado en toda mi vida y sabía que esto era una locura, pero deseé que su piel se pegara a la mía.
     Él pasó sus fuertes manos por mis pechos para luego besarlos e ir bajando hasta mi ombligo. Yo le paré antes de que llegara más abajo porque ahora era mi turno. Suavemente, le fui besando la boca, el cuello, sus hombros y sus abdominales. 
     Me encantó ver la expresión de profundo placer que aquello le provocaba.
     Me atrajo hacía él para hacerme el amor, yo no opuse ninguna resistencia porque sentirle así dentro de mi. Me volvió loca, fue increíble. 
     Los dos llegamos juntos al orgasmo y caímos rendidos en la cama sin decirnos nada, porque había una comunicación tan grande entre nuestros cuerpos que no hacían falta las palabras.

sábado, 25 de agosto de 2012

El mecánico de mis sueños

Mi coche se había estropeado, así que, no tuve mas remedio que llevarlo al taller. Cuando la grúa nos dejo a mi y a mi coche en la puerta, el chico que la conducía dijo que preguntara dentro. En ese instante, entre en aquel taller pequeño pero ordenado, y grite que por favor alguien me ayudara, pero no obtuve respuesta. Comprendí que tendría que buscar. A lo lejos, vi que un chico estaba debajo de un coche arreglándolo. Me fui acercando, pero el no se inmutaba de mi presencia y tuve que darle un golpecito en la pierna. Se debió pegar un buen susto porque salio sobresaltado. No pude aguantar soltar alguna carcajada y fue en ese momento cuando por fin logre ver su cara. Nos miramos fijamente y yo no parar de mirarle a los ojos. Pensé que estaba soñando, era un chico guapísimo, un poco mas alto que yo. Llebaba una camiseta de tirantes que se le pegaba a sus perfectos abdominales y un mono azul que le sentaba genial. embadurnado en aceite le brillaban sus músculos. Su pelo era negro con una cresta que le quedaba de maravilla, sus ojos de color caramelo me parecían un mas sexys por su mirada cautivadora y sus labios te invitaba a que los besases. Entonces, el me sonrió y me dijo que se llamaba Zayn. Yo le dije mi nombre. Le comente que mi coche se había estropeado, pedí si por favor me lo podía arreglar; no dudo un segundo y me invito a que le acompañara hasta su despacho. 

Estuvimos un buen rato hablando, pero no se como terminamos en mi coche. El me pidió que le pasase una de las herramientas que había a mi lado tirada en el suelo. Me agache a cogerla mientras veía por el rabillo del ojo como me miraba. Parecía quererme comer con la mirada.
El "sin querer" al cogerla me manchó el vestido y yo no sabía que hacer. Cuando de improvisto, el me sugirió que me lo quitara. Os podéis imaginar la cara que se me quedo.
Lentamente se fue acercando hasta casi estar encima de mi. Me agarro y no pude evitar tocar todo su cuerpo. La pasión se desbordo y empezamos a besarnos salvajemente mientras caíamos en el asiento trasero. El intento decirme que paráramos porque podían pillarnos. No le di opción y le plante un beso que le hizo entender que siguiera. Sus manos empezaron a tirar de mi vestido mientras me acariciaba sin parar de besarnos. Terminamos los dos completamente desnudos, sentir su piel con la mía hizo que perdiera el control. Me puse encima de el y note que entraba en mi. Me abrazo con fuerza para sentirme mas cerca. Me miro con dulzura pero a la vez con pasión, y eso me hizo llegar al orgasmo. 
Lo mejor fue ver su cara de excitación al escucharme, se me erizo la piel. 

Agotados, nos quedamos acurrucados mientras el pasaba las yemas de sus dedos por mi cuerpo y me decia lo mucho que le gustaba estar a mi lado.

domingo, 19 de agosto de 2012

Mi profesor particular... ^^

Había pensado en apuntarme a unas clases de inglés porque quería aprender el idioma, así que un día cogí el toro por los cuernos y decidí llamar a un profesor particular de inglés para que viniera a mi casa. Me dijo que mañana mismo estaría en mi puerta a la hora prevista. La verdad es que no me arregle mucho, me puse unos vaqueros cortos y una camisa de tirantes. Cuando llamaron al timbre, abrí la puerta y no veas como me arrepentí de no haberme puesto lo más sexy de mi armario porque el profe estaba para comérselo. Era alto, atlético  tenia el pelo de color castaño y corto, pero lo llevaba muy flow, los ojos castaños y una sonrisa perfecta. Cuando me fije en su cuello, descubrí un lunar que todavía le hacia parecer mas sexy. El  me pidió permiso para entrar, y claro, ¿como iba a decir que no? Le invite a entrar y nos sentamos en la mesa. Nos presentamos y me dijo que se llamaba Liam. Empezamos la clase, pero a mi solo me importaba lo que pensara de mi. 
Pero en cuanto fue pasando el tiempo el habiente se fue relajando y empecé a tontear con él.
El me seguía el juego, sin más, le dije que tenia que ir a por un bolígrafo a mi cuarto y cuando me levante me miro de arriba a abajo y esbozo una sonrisa mientras se mordía el labio; que me puso la piel de gallina.
En ese momento me hubiera vuelto y me habría tirado a su cuello, pero me contuve.
Cuando regresé, me senté un poco mas cerca de el, por el rabillo del ojo, observe que me miraba el escote, y eso me gustaba.
De repente, se acerco por detrás para explicarme una cosa, paso sus brazos musculosos por los míos y puso su cara a escasos centímetros de la mía, hasta que nuestra pasión no pudo mas y me tomo en sus brazos, me beso con deseo, me apretó contra su cuerpo, sentí su respiración y como se aceleraba a cada beso.
Aparto salvajemente las cosas de la mesa, entonces terminamos encima de ella.
Estaba encima de mi, tocando cada centímetro de mi piel, y paso sus manos por la curva de mis senos.
Poco a poco nos fuimos quitando la ropa...
Bese su boca mientras deslizaba mis manos por sus pectorales.
Empezó a bajar lentamente besándome el cuello, mis pechos, el ombligo, yo le atraje hacia mi y note que estaba muy excitado.
Se acerco a mi oreja y me pregunto en un susurro que si podía hacerme suya. Le conteste que sí. 
En ese momento, note como entraba dentro de mi, le mire a los ojos y vi su cara de placer, como miraba mi cuerpo ardientemente. Eso hacia que me excitara hasta no poder aguantar mas y gemir de placer.
Los dos nos miramos, me estrecho entre sus brazos, y nos fundimos en un gran beso